Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de julio, 2020

Las circunstancias que queramos ver.

Estoy teniendo un día de altibajos. Paz a primera hora, una discusión en el desayuno, concentración para conseguir mi objetivo después, tensión con un familiar... Situaciones que podrían pasarle a cualquiera. Pero me han pasado a mí y yo podría decidir si me arrastran o me elevan. Decido que me elevan. Es mi responsabilidad buscar la solución a potenciales problemas para que se conviertan en una oportunidad de aprendizaje. Una discusión puede arrastrarte y estar dándole vueltas durante horas (o días) culpando siempre a la otra parte, pero eso no es así. Cada cual sabe lo que ha hecho y si quiere, ponerle remedio.  En mi caso me sirven para saber qué es lo que no quiero, lo que me aleja de mí y que tengo que tomar acción y alejarme de personas que no me aportan nada. No quiero decir que sea un alejamiento definitivo, pero sí un alejamiento emocional, aunque vivamos en el mismo sitio.  A mí me funciona bien. Puede no ser lo más deseable, pero lo prefiero a que se den verdaderos ...

Ahora empiezo.

Ahora empiezo. Ni luego, ni mañana ni el lunes. Ahora. Es el único momento del que dispongo y no pienso dejar los sueños para más tarde. Llevo años escribiendo para mí y siento que ha llegado el momento de exponerme de verdad. Sin seudónimos ni dejar ocultas mis palabras. Quiero gritarlas bien alto, que se me escuche y poder aportar un poquito más a este mundo tan ruidoso en el que nos ha tocado vivir. Toda mi vida, sin yo saberlo había un sentimiento que dirigía mis actos, o mejor dicho, mis "no actos". Ese sentimiento era el miedo. Un miedo irracional a mostrarme como soy ante los demás que me hacía poner una muralla a mi alrededor para que nada ni nadie me hiciera daño. Callaba por no molestar, guardaba mis ideas para no sobresalir, no opinaba por no ofender, decía sí cuando claramente era que no.  Todo eso lo hacía por protegerme, pero qué ilusa. Todo eso que creía que me salvaba me estaba haciendo más daño. Yo era mi propia carcelera y la responsable de lo malo que me pu...