Ahora empiezo. Ni luego, ni mañana ni el lunes. Ahora. Es el único momento del que dispongo y no pienso dejar los sueños para más tarde.
Llevo años escribiendo para mí y siento que ha llegado el momento de exponerme de verdad. Sin seudónimos ni dejar ocultas mis palabras. Quiero gritarlas bien alto, que se me escuche y poder aportar un poquito más a este mundo tan ruidoso en el que nos ha tocado vivir.
Toda mi vida, sin yo saberlo había un sentimiento que dirigía mis actos, o mejor dicho, mis "no actos". Ese sentimiento era el miedo. Un miedo irracional a mostrarme como soy ante los demás que me hacía poner una muralla a mi alrededor para que nada ni nadie me hiciera daño. Callaba por no molestar, guardaba mis ideas para no sobresalir, no opinaba por no ofender, decía sí cuando claramente era que no.
Todo eso lo hacía por protegerme, pero qué ilusa. Todo eso que creía que me salvaba me estaba haciendo más daño. Yo era mi propia carcelera y la responsable de lo malo que me pudiese ocurrir. Y tanto me culpé de esas cosas malas que toqué fondo. No sabía qué hacer con mi vida en ningún aspecto, todo estaba patas arriba. Y volví a culparme pero esta vez algo en mi cabeza hizo "click".
Por primera vez supe pedir ayuda y ha sido mi mayor revolución. A partir de ahí sé que soy cómo soy por mí pero por los demás también; que tengo el poder de elegir y que la vida es un regalo por el simple hecho de estar vivos.
Por eso hoy yo me hago este regalo a mí misma. Hoy salto al vacío de estas "redes" para compartirme, para vivirme y para demostrarme a mí misma que soy mucho más que mis miedos. Soy quien quiera ser. Y en este momento quiero ser una mujer escribiendo con el corazón que sabe que las palabras pueden cambiar el mundo.
Comentarios
Publicar un comentario