Ir al contenido principal

¿TÚ?

 Llevo unos días pensando en una pregunta que llevo escuchando toda la vida. Y es cuando le cuentas a alguien algún logro, cosa que te gusta, interés o meta que has conseguido o que te prepones y te responde: ¿Tú?. 

No me había dado cuenta pero ahora veo que es como una bala directa a tu autoestima. Ahora he analizado mi vida,y siempre que me han hecho esa pregunta me he hecho un poco más pequeñita. Callaba y acababa por dejar de darle importancia a eso que para mí era tan importante.

Al analizarlo, he visto que con preguntas como éstas, se puede hacer mucho daño a alguien como yo, que siempre ha creído que las cosas las hacía porque tenía que hacerlas, sin más, que no tenía mérito, que todo el mundo podía hacerlo. No me validaba ni me daba la fuerza que realmente tengo.

Qué importante es tener un entorno que te ayude y crea en ti. Es la diferencia entre tener seguridad y hacer las cosas por sistema, sin cuestionarte su forma.

el ¿y tú? es un freno a las capacidades, a los sueños y a los progresos. Si te lo dicen desde pequeña, consideras que quién eres tú para hacer cualquier cosa, que no merece la pena y principalmente, que no vas a ser capaz. Y de adulto sigue estando ahí esa piedra que te arrastra. No quieres contarle a tu entorno tus sueños porque temes que los tiren por tierra, que te digan que no es para ti, o que dónde vas con esas tonterías, que mejor te dediques a otra cosa.

A mí me pasa. No le cuento a casi nadie mis cosas, y eso es por el recuerdo de cada vez que me han dicho esa frase. Sé a quién puedo contarle algo, pero la mayoría lo cuento cuando ya ha sucedido. Para estar más tranquila y no sentir esa presión por si fallo, porque en ese momento me dirán "Ves, si es que no tenías que haberlo hecho."

Cuánto daño se hace sin querer. Por eso, yo me he propuesto no volver a decir esa frase y que si alguien me la dice, hacer oidos sordos, porque quizás el que lo dice es él mismo el que no es capaz y no quiere que tú lo consigas.

Así que adelante con las metas, sin dejarnos influenciar por los frenos ajenos que hacen que nos frenemos nosotros. Si queremos algo, hay que darlo todo por y para uno mismo. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las circunstancias que queramos ver.

Estoy teniendo un día de altibajos. Paz a primera hora, una discusión en el desayuno, concentración para conseguir mi objetivo después, tensión con un familiar... Situaciones que podrían pasarle a cualquiera. Pero me han pasado a mí y yo podría decidir si me arrastran o me elevan. Decido que me elevan. Es mi responsabilidad buscar la solución a potenciales problemas para que se conviertan en una oportunidad de aprendizaje. Una discusión puede arrastrarte y estar dándole vueltas durante horas (o días) culpando siempre a la otra parte, pero eso no es así. Cada cual sabe lo que ha hecho y si quiere, ponerle remedio.  En mi caso me sirven para saber qué es lo que no quiero, lo que me aleja de mí y que tengo que tomar acción y alejarme de personas que no me aportan nada. No quiero decir que sea un alejamiento definitivo, pero sí un alejamiento emocional, aunque vivamos en el mismo sitio.  A mí me funciona bien. Puede no ser lo más deseable, pero lo prefiero a que se den verdaderos ...

Ahora empiezo.

Ahora empiezo. Ni luego, ni mañana ni el lunes. Ahora. Es el único momento del que dispongo y no pienso dejar los sueños para más tarde. Llevo años escribiendo para mí y siento que ha llegado el momento de exponerme de verdad. Sin seudónimos ni dejar ocultas mis palabras. Quiero gritarlas bien alto, que se me escuche y poder aportar un poquito más a este mundo tan ruidoso en el que nos ha tocado vivir. Toda mi vida, sin yo saberlo había un sentimiento que dirigía mis actos, o mejor dicho, mis "no actos". Ese sentimiento era el miedo. Un miedo irracional a mostrarme como soy ante los demás que me hacía poner una muralla a mi alrededor para que nada ni nadie me hiciera daño. Callaba por no molestar, guardaba mis ideas para no sobresalir, no opinaba por no ofender, decía sí cuando claramente era que no.  Todo eso lo hacía por protegerme, pero qué ilusa. Todo eso que creía que me salvaba me estaba haciendo más daño. Yo era mi propia carcelera y la responsable de lo malo que me pu...